A veces dar borrón y cuenta nueva parece la opción más fácil (dispuesta a caer en el facilismo), para sacarle la vuelta a una situación que se dificulta, al grado de que pareciera de hecho una forma de escapar de ella; sin embargo pronto nos damos cuenta de que es en realidad una manera eficiente de complicarnos al obligarnos a dejar de lado todos nuestros avances previos y a empezar desde el principio.
No obstante, no es algo que haya que temer o rehuir. Nuevamente, es algo natural, un deseo muy humano de dejar todo atrás y construir algo nuevo.
Sinceramente como ser humano y ser urbano debería reinventarme poco a poco, en un panorama más amplio puesto que todos los seres humanos se reescriben un poco cada día hasta volverse irreconocibles al paso de los años.
Es por esto que hoy vamos a partir de cero, porque considero que hemos errado el camino, que hemos tratado la cotidianeidad con grandilocuencia y así la hemos banalizado. Al volver y releer todo lo que a partir de hoy dejará de ser, me di cuenta de que como precedente no podría añadir algo sin salirme de la tónica que había decidido llevar.
Si hoy lees esto, probablemente no entenderás de qué demonios estoy hablando, y lamento que las entradas viejas, inspiradas de manera rimbombante y chabacanera no estén mas para dar testimonio de la necesidad de su desaparición. En honor a la verdad tampoco es una característica general. Habia una o dos bien logradas, curiosamente creo que no eran de mi autoría. Bueno, así será más fácil rescatarlas en un futuro.
Por lo pronto regresaremos a nuestro principio. Lo más insólito proviene de la realidad, lo más cotidiano, de los sueños.
Hoy saldrá el sol y este será el comienzo de un nuevo ciclo.
Un Fuego Nuevo, como hubieran dicho en tiempos antiguos.